Cómo las drogas moldean el cerebro de un joven

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Cómo las drogas moldean el cerebro de un joven

Mientras escribo este artículo, recuerdo unos años donde la destrucción de personas, y familias, era el pan de cada día. Yo tendría 16 años.

Era a diario, detenciones y enterramientos de jóvenes, que iban desde los 12-14 años a los 27. Jóvenes drogodependientes, que vagaban por nuestras calles destruidos, sucios, y sin salida. Padres impotentes, y madres desesperadas buscando y preguntando por sus hijos a cualquier conocido que encontraban por la calle.

Fue un periodo de mucho sufrimiento, y donde unos comenzaban a fumar muy jóvenes para sentirse más mayores e importantes. Otros, los más atrevidos, además de fumar tabaco, comenzaban a fumar sus porros de “chocolate”, para sentirse también distintos, originales, especiales.

Hay que decir que, tanto fumar tabaco, como “chocolate” , siempre produjo un efecto de enganche. Quien fumaba tabaco , le gustaba cambiar y explorar distintas marcas de tabaco. Y quien fumaba chocolate, siempre pasaba a niveles superiores, a coquetear con sustancias de mayor efecto.

La historia suele ser cíclica y el ser humano joven, y la sociedad, suele repetir las mismas historias en el tiempo.

Por todo ello, desde 1525 deseamos concienciar y apostar por una sociedad de jóvenes sin adicciones, libres para actuar, para decidir, para pensar. Por esto, es necesario comprender la vulnerabilidad del cerebro de un joven ante las drogas.

Es fundamental proteger a los jóvenes de las devastadoras consecuencias del consumo de drogas. Una educación y prevención temprana sobre los riesgos, así como el fomento de habilidades para resistir la presión social, el apoyo familiar y la disponibilidad de otros, pueden ser buenas herramientas para evitar el problema.

La adolescencia es una etapa de cambios vertiginosos, un período crucial de maduración física, emocional y, fundamentalmente, cerebral. Es un momento de exploración, de búsqueda de identidad, y también de una mayor vulnerabilidad al consumo de drogas.

Si bien la curiosidad y la presión social pueden ser factores desencadenantes, es vital comprender que el cerebro de un joven es especialmente susceptible a los efectos dañinos de las sustancias psicoactivas.

A diferencia de lo que se creía hace unos años, el cerebro no termina de desarrollarse en la infancia. La adolescencia es una fase activa de «puesta a punto», donde se fortalecen algunas conexiones neuronales y se eliminan otras que ya no son necesarias. Esta plasticidad cerebral, si bien permite una gran capacidad de aprendizaje y adaptación, también convierte al cerebro adolescente en un blanco fácil para las alteraciones inducidas por las drogas.

¿Cómo actúan las drogas en el cerebro joven?

Las drogas, en su mayoría, imitan o alteran la acción de los neurotransmisores, las sustancias químicas que permiten la comunicación entre las neuronas. En un cerebro adolescente, este delicado equilibrio puede verse gravemente afectado.

  • Sistema de recompensa: Las drogas suelen activar intensamente el sistema de recompensa del cerebro, liberando grandes cantidades de dopamina, un neurotransmisor asociado al placer. Esta sobreestimulación puede generar una sensación intensa de euforia, pero también puede desregular el sistema, haciendo que las recompensas naturales (como los logros académicos o las relaciones sociales) parezcan menos gratificantes. Esto sienta las bases para la adicción.
  • Corteza prefrontal: Esta área del cerebro, responsable del pensamiento racional, la toma de decisiones, el control de impulsos y la planificación a largo plazo, es una de las últimas en madurar. El consumo de drogas puede interferir con este proceso, afectando la capacidad del joven para evaluar riesgos, controlar sus impulsos y tomar decisiones informadas.
  • Amígdala: Esta región cerebral está involucrada en el procesamiento de las emociones. Algunas drogas pueden exacerbar la ansiedad, la depresión y la irritabilidad en los adolescentes, aumentando el riesgo de desarrollar trastornos de salud mental.
  • Conexiones neuronales: El consumo de drogas puede alterar la estructura y la función de las conexiones neuronales, afectando la memoria, la atención, el aprendizaje y otras funciones cognitivas esenciales.

Consecuencias a largo plazo.

Los efectos de las drogas en el cerebro adolescente no son pasajeros. Pueden tener consecuencias duraderas y significativas.

  • Mayor riesgo de adicción: La exposición temprana a las drogas aumenta significativamente el riesgo de desarrollar una adicción en la edad adulta. El cerebro adolescente es más susceptible a los cambios neuroquímicos que conducen a la dependencia.
  • Problemas de salud mental: El consumo de drogas puede desencadenar o empeorar trastornos de salud mental como la depresión, la ansiedad, la psicosis y la esquizofrenia.
  • Déficits cognitivos: Las drogas pueden afectar la memoria, la atención, la capacidad de aprendizaje y otras funciones cognitivas, lo que puede tener un impacto negativo en el rendimiento académico, las oportunidades laborales y la calidad de vida en general.
  • Problemas de conducta: La impulsividad y la dificultad para controlar las emociones, exacerbadas por el consumo de drogas, pueden llevar a problemas de conducta, conflictos familiares y dificultades en las relaciones sociales.

Nota: Nunca he hablado de mi amigo Eloy, qué bien que lo pasábamos, hasta que le perdí la pista. Estuvo muy poco tiempo fumando porros, escaló muy pronto, comenzó a hacerse unos “chinos” y su “caballo” cabalgó y cabalgó hasta quedar muerto, detrás de la puerta de su casa. Tenía 25 años.


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